Los Chiles Rellenos al Horno son una joya indiscutible de la cocina mexicana, un platillo que combina la profundidad aromática de los chiles poblanos asados con rellenos cremosos de queso fundido o mezclas sustanciosas de carne bien sazonada. Esta versión horneada reinventa el clásico chile relleno frito, ofreciendo una alternativa más ligera, práctica y moderna, sin renunciar al sabor auténtico que lo ha hecho famoso generación tras generación.
Ideales como plato principal para comidas familiares, celebraciones o cenas especiales, los chiles rellenos representan la esencia de la gastronomía mexicana: ingredientes sencillos transformados mediante técnicas tradicionales en sabores complejos y memorables. El asado de los chiles intensifica su dulzor natural y elimina la piel resistente, dejando al descubierto una carne suave y flexible que envuelve generosamente el relleno. Durante el horneado, la salsa de tomate se funde con el chile y el relleno, creando una armonía perfecta entre el picor suave del poblano, la cremosidad del queso y la acidez equilibrada del tomate.
Ingredientes
6 chiles poblanos grandes
La base del platillo. Aportan un sabor ligeramente picante y ahumado tras el asado, además de una textura carnosa ideal para rellenar. Elija chiles grandes, rectos y de piel brillante.
250 g de queso Monterey Jack o queso fresco
El Monterey Jack se derrite con facilidad, creando un interior cremoso; el queso fresco aporta una textura más firme y un sabor lácteo suave.
Alternativa: 400 g de carne molida cocida y sazonada para un relleno más contundente.
1 taza de salsa de tomate o salsa ranchera
Aporta humedad, acidez y profundidad de sabor. La salsa ranchera añade un toque más rústico y ligeramente picante.
1/2 taza de harina de trigo
Ayuda a que el huevo se adhiera y forma una cobertura ligera.
Opción sin gluten: harina de maíz.
2 huevos batidos
Crean una capa dorada tradicional que sella el relleno.
Alternativa: 1 taza de harina + 1 taza de agua para una masa ligera tipo tempura.
2 cucharadas de aceite de oliva
Para engrasar la fuente y aportar un sabor suave que complementa el platillo.
Sal y pimienta al gusto
1 cucharadita de comino (opcional, si se usa carne)
Aporta un matiz terroso y cálido característico de la cocina mexicana.
Cilantro fresco picado (opcional)
Para dar frescura, color y un contraste aromático al final.
Preparación
Etapa 1: Asar y pelar los chiles
Lave y seque bien los chiles poblanos. Áselos directamente sobre la flama de la estufa, girándolos con pinzas hasta que la piel esté completamente ampollada y ennegrecida. También puede asarlos en el horno a 220 °C durante 15–20 minutos, volteándolos ocasionalmente.
Coloque los chiles calientes en una bolsa de plástico o recipiente con tapa y déjelos sudar durante 10 minutos. Este paso facilita el pelado. Luego, retire la piel quemada bajo un chorro suave de agua fría. Haga un corte longitudinal en cada chile, retire semillas y venas (para reducir el picante) y seque bien el interior con papel de cocina.
Etapa 2: Preparar el relleno
Con queso: corte el queso en tiras o cubos medianos que encajen cómodamente dentro del chile.
Con carne: sofría la carne molida en una sartén con un poco de aceite. Agregue ajo, comino, sal y pimienta. Cocine hasta que esté bien dorada, escurra el exceso de grasa y deje enfriar ligeramente.
Etapa 3: Rellenar los chiles
Rellene cada chile con cuidado, sin sobrecargar. Presione suavemente los bordes para cerrarlos; puede usar palillos si lo desea.
Etapa 4: Preparar la cobertura