Hay algo atemporal y profundamente reconfortante en un bizcocho clásico: suave, mantecoso y cremoso, con una miga delicada que prácticamente se derrite en la boca. Pero al verterle un glaseado de caramelo dorado y tibio por encima, se transforma en algo verdaderamente extraordinario.
Este bizcocho glaseado con caramelo es la combinación perfecta de elegancia sencilla y un sabor exquisito. Cada rebanada ofrece una textura aterciopelada, la dulzura de la mantequilla auténtica y una sedosa capa de caramelo que se desliza por los lados. Es el tipo de postre ideal tanto para reuniones familiares como para celebraciones navideñas.
Ya sea que se sirva con café por la mañana o como un postre espectacular después de la cena, este pastel promete pura satisfacción en cada bocado.
Ingredientes :
Para el bizcocho:
3 tazas de harina para todo uso
1 cucharadita de polvo para hornear
½ cucharadita de sal
1 taza (2 barras) de mantequilla sin sal, ablandada
2 ½ tazas de azúcar granulada
6 huevos grandes, a temperatura ambiente
1 taza de leche entera (o suero de leche para darle más sabor)
2 cucharaditas de extracto puro de vainilla
Para el glaseado de caramelo:
1 taza de azúcar morena compacta
½ taza de mantequilla sin sal
¼ taza de leche o crema espesa
1 cucharadita de extracto de vainilla
Una pizca de sal
Instrucciones :
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