Instrucciones :
Paso 1: Preparar la masa
En un bol grande, combine la harina, el azúcar, la levadura y la sal. Mezcle bien.
Agrega la leche tibia, los huevos y el extracto de vainilla. Mezcla hasta formar una masa. Incorpora la mantequilla ablandada y amasa durante 8 a 10 minutos hasta que la masa esté suave y elástica. Si amasas a mano, continúa hasta que esté suave pero no pegajosa.
Paso 2: Primer ascenso
Coloca la masa en un bol ligeramente engrasado, cúbrela con un paño limpio y déjala levar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 a 1½ horas, o hasta que duplique su tamaño.
Paso 3: Dar forma a las rosquillas
Una vez que la masa haya levado, transfiérala a una superficie ligeramente enharinada. Extiéndala con un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente 1,5 cm.
Corta las galletas en formas redondas usando un cortador de galletas o un vaso. Puedes dejarlas enteras (como se muestra en la imagen) o hacer un pequeño agujero en el centro para obtener la clásica forma de rosquilla.
Coloca las rosquillas ya formadas sobre una bandeja forrada con papel de horno. Cúbrelas y déjalas levar de nuevo durante 30-40 minutos hasta que estén esponjosas.
Paso 4: Freír
Calienta el aceite en una sartén profunda a 170–180 °C (340–350 °F). Coloca con cuidado unos cuantos donuts en el aceite caliente sin amontonarlos.
Fríe durante 1 o 2 minutos por cada lado, hasta que estén dorados. Retíralos y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.🔥
Paso 5: Recubrimiento de azúcar
Mientras aún estén ligeramente calientes, pincele cada rosquilla con mantequilla derretida (opcional) y luego pásela generosamente por azúcar granulada hasta que quede completamente cubierta.
Presentación
Coloca las rosquillas cubiertas de azúcar en un plato. Para darles un toque especial, puedes rellenarlas con un poco de crema pastelera, mermelada o nata. Sírvelas tibias para disfrutar de una textura suave y esponjosa inigualable.🍩
Acompáñalos con café, té o un vaso de leche para disfrutar de un capricho reconfortante.
Conclusión
Estas suaves y esponjosas rosquillas de azúcar son el capricho casero perfecto. Con su corteza dorada y su interior tierno, alegran cualquier ocasión. Una vez que pruebes estas rosquillas recién hechas, es posible que nunca más quieras comprarlas en la tienda. Ingredientes sencillos, sabor clásico y puro placer: esa es la belleza de la repostería casera.✨